Blog de Juan Fernández

De todo un poco, como en botica. Apuntes medioseculares, donde, por hablar, se habla hasta del gobierno. Este blog cuenta con la bendición de los siguientes santos: San Woody, San Humphrey, San Frank McCourt, Santa Almudena, Grande de España, patrona de los canadienses, y Santa Dorothy Parker. Borrachos y borrachas de sombra negra, abstenerse.

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Lugar: Madrid, Spain

domingo, mayo 30, 2021

Rosas

 

Cada sábado, de buena mañana, me calzo unas deportivas, me pongo una gorra y me dispongo a recorrer los casi cinco kilómetros que me separan de su columbario. A la entrada del cementerio compro una rosa roja y les pido que corten el tallo por la mitad. Con la rosa en la mano cruzo el cementerio y la introduzco en el vaso florero tras haber cambiado el agua. Con frecuencia la rosa anterior ha desaparecido. Me pregunto quién puede haberla robado y para qué. Me pregunto también por qué llevo una rosa cada semana. A los muertos les resultan indiferentes nuestros actos, de modo que sigo sin saber la verdadera razón por la que cada siete días atravieso sucesivos parques y todo el cementerio para plantarme ante su lápida y depositar una rosa bajo su fotografía de cerámica.

domingo, mayo 23, 2021

Una jornada con Brines en Chinchón

 

Tuve la fortuna de pasar varias horas charlando, allá por el 2000, con el recién fallecido Francisco Brines. Me pareció un hombre encantador. De buenas a primeras, mientras íbamos en el coche camino de Chinchón, adonde nos dirigíamos a comer, empezó a interesarse por mis proyectos literarios. Me pareció una inversión de la realidad. Un tipo que había ganado un montón de premios relevantes y que aparecía en todos los manuales, preguntándole a otro que a duras penas había publicado un relato en una antología qué estaba escribiendo. Brines no solo hablaba muy bien. También sabía escuchar. He leído su obra y me parece que emana autenticidad. Hay en sus versos la elegía anticipada del que ya no seremos, una trascendencia del presente etílico que nos abotarga y entumece. Y hay también una exaltación festiva del amor, no importa su género. Cuando noto que me deslizo hacia mi contumaz prejuicio sobre los poetas, pienso en Brines y en su capacidad para observar al otro. Por eso era tan gran poeta.

lunes, mayo 17, 2021

Dios jugando a Chillida.

 

Subimos a Las Poyatas en medio de una espesa niebla que oculta el inmenso valle a nuestros pies. La simpatía que he encontrado en mi regreso ha sido la acostumbrada. Muy emotivos los encuentros con viejos conocidos como Gregorio, Consuelo, Juan, Teresa, Eugenio... Enorme también la generosidad de los anfitriones. Sin embargo, me noto distinto, más frío y distante. Me esfuerzo por devolver los afectos, estar a la altura, pero noto que mi núcleo, como el de un sol ya cansado, se está apagando. Sigo sintiendo la espina, pero advierto cada vez más débil y difusa la añoranza. A la vuelta, me da la bienvenida el vacío. Dios jugando a Chillida.


lunes, mayo 10, 2021

Medio año

 

Medio año sin ti, gorrión.

domingo, mayo 09, 2021

El olvido que seremos

 

El olvido que seremos,
la película de Fernando Trueba basada en la novela homónima de Héctor Abad Faciolince, versa fundamentalmente sobre el duelo. Refleja la mirada retrospectiva que arrojamos sobre las personas decisivas en nuestras vidas que se fueron para siempre, dejándonos sumidos en una mezcla extraña de estupor, rabia y miedo. Su muerte nos parece intolerable porque al tiempo que ellos somos nosotros, los deudos, quienes también morimos en parte. Es decir, se trata de un doble duelo, el ajeno y el propio. Somos quienes somos gracias a quienes nos rodean, con quienes compartimos nuestras miserias, rutinas y alegrías. Ese diálogo que manteníamos con el ya ausente era el que nos explicaba y conformaba, el que nos identificaba. Trueba hace un alarde de magia, porque no es fácil trasladar a imágenes y sonidos una novela tan íntima y ceremoniosa. Hay secuencias sublimes, como cuando en el funeral de la hija muerta las figuras del padre y el hijo se reflejan en un charco, ven pasar un coche a toda velocidad y en ese mismo coche de pronto viajamos sin solución de continuidad al presente, en el que ya será el padre el nuevo muerto. Refleja también la compleja trama de los afectos, cómo nos anudamos a otros seres, crecemos con ellos, a veces remando juntos y otras veces sucumbiendo a la tentación del reproche, como si fuera su actitud, no la nuestra, la razón de nuestro fracaso. Soberbio Javier Cámara y el resto del elenco. Soberbio Trueba. Soberbia película. La primera película a la que, cuatro décadas después, he vuelto a ir solo al cine, sin ella.