Blog de Juan Fernández

De todo un poco, como en botica. Apuntes medioseculares, donde, por hablar, se habla hasta del gobierno. Este blog cuenta con la bendición de los siguientes santos: San Woody, San Humphrey, San Frank McCourt, Santa Almudena, Grande de España, patrona de los canadienses, y Santa Dorothy Parker. Borrachos y borrachas de sombra negra, abstenerse.

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domingo, agosto 02, 2015

Entonces, antes, luego

sábado, marzo 03, 2012

Flying away (eso es todo, amigos)

A diferencia del genial Andrew Bird, no soy un hombre orquesta, tengo mis limitaciones. Metido como estoy en diferentes costales y harinas, a tono con los tiempos sombríos que corren, no he tenido más remedio que recortar, y este blog estaba en el punto de mira desde hace tiempo. Sé que, como el objetivo primordial para que el nació, recordarme en el futuro (si lo hubiere) y que mis nietos (si los tuviere) contasen con material de primera mano (uno escribe para sus nietos), ya estaba cumplido con creces, debería haberlo finiquitado antes, pero vuestra generosidad lectora me ha hecho aplazar la ejecución, hasta hoy (que hubiese días con cien visitas es algo que me ha dejado gratamente sorprendido, gracias). Sé que es muy probable que un día lejano, sin previo aviso, cuando parte del trabajo que tengo entre manos se haya resuelto, lo retome de nuevo, porque la verdad es que mi relación con él es uno de esos guadianas inexplicables. Mi eterna gratitud por haber estado ahí, especialmente a mis comentaristas de cabecera (Joana, Mares, Inma, Anónimo parisino). Tengan cuidado ahí fuera.

jueves, marzo 01, 2012

Lewis Hine


. Lewis Hine Golfillo de París, ca. 1918 Gelatina de plata, copia de época. ©Colección George Eastman House, 2012
Lewis Hine siempre tuvo claro que la fotografía era el medio más directo de golpear en el estómago satisfecho de la sociedad biempensante, y utilizó su cámara como un arma de guerra. Sus protagonistas nos interpelan y cuestionan, hacen que se tambaleen nuestras convicciones y nos obligan a enfrentarnos a una realidad que los medios se empeñan en silenciar. Hine no se limitó a hacer instantáneas más o menos hermosas, sino que colaboró activamente en estudios para denunciar las condiciones laborales de los niños. Gracias a sus imágenes, nos asomamos a la cara oculta de la economía capitalista, podemos desbrozar el oropel hasta alcanzar el estiércol. Fue también el notario del crecimiento de Nueva York, y son míticas sus imágenes de obreros sentados sobre una grúa a 400 metros de altura, la misma altura en que se hallaba el propio fotógrafo, porque como decía el gran Capa, si la foto sale borrosa es que no estás lo suficientemente cerca. Y Hine lo estaba, sin duda.

miércoles, febrero 29, 2012

Un discípulo (aventajado) de Wittgenstein

Todos mis alumnos son iguales para mí, pero admito que los hay más iguales que otros. Entre ellos está el gran E, uno de esos tipos tocados con la varita del ingenio y la picaresca. Pregunto en clase qué recurso hay en el verso quieto y en marcha a la vez, y comoquiera que nadie contesta, les ayudo: pa-pa-pa-, para-para-para-, hasta que el inefable E se lanza sin pa-paracaídas: lo sé, profe, parálisis. Paralizado me he quedado, sin paradoja  que valga.

martes, febrero 28, 2012

Servicio de megafonía

En mis dorados años chestianos, los más envidiados del internado eran los que manejaban el servicio de megafonía. Ellos tenían carta blanca para programar lo que les apetecía, y gracias a ellos aun hoy, tantos años después, cuando suena el despertador creo que va a sonar la voz cavernaria de Jorge Cafrune. Con la realidad pasa algo similar: no importa que la realidad más elemental muestre la responsabilidad de los bancos en la crisis económica y la actitud servil de la clase política, que Garzón haya sido expulsado de la judicatura por un quítame allá ese trámite, que gran parte de la deuda pública se deba a la gestión de autonomías en manos del PP desde tiempos inmemoriales, que la Educación para la Ciudadanía en modo alguno alentaba las prácticas homosexuales (en estas son expertas otras instituciones sobre las que correremos un tupido velo) o que todo gobierno acaba reconociendo la dimensión política del problema vasco. Lo que importa es quién maneja, ya digo, la megafonía, y repite hasta la extenuación las consignas que el adocenado pueblo acabará haciendo suyas, como si hubiesen brotado por generación espontánea de su magín. La culpa, como siempre, es de los plebeyos: que apechuguen con las consecuencias con ingentes dosis de aceite de austeridad.

lunes, febrero 27, 2012

Lo mejor de Eva

Es altamente improbable que sin el soporte de un guion sólido, máxime en una película con vocación de género negro, una obra se pueda sostener. No dudo de la buena intención de Barroso al presentar una historia turbia, repleta de traiciones y dobles papeles, pero lo cierto es que hay secuencias que menoscaban la coherencia pretendida, convierten la trama en un universo lleno de agujeros negros, la torna inverosímil, rocambolesca. No se entiende la transformación de la protagonista, que pasa de ser la casta Susana a una voraginosa amante por obra y gracia de un chuloputas que se gana la vida como gigoló, ni se cree nadie el papel de una juez que llega a la extorsión de un testigo. Está todo traído por los pelos, a Silvestre no se le entienden algunos parlamentos, con la voz cazallera que Barroso le encomendó, hay personajes, como el del sospechoso, demasiado estereotipados y la forma en que se resuelve el conflicto no deja de provocar un estupor superlativo en el espectador. Me temo que de este modo el cine español seguirá sumido en su larga noche, salvado en taquilla por el torrente o el almodóvar oportuno, porque ni este filme, ni el ganador No habrá perdón para los malvados me parecen creíbles, algo que vaya más allá de torpes remedos del cine negro americano, dicho sea dispensando, y sin ánimo de molestar, oiga.

domingo, febrero 26, 2012

Así es

Economically, austerity — which the Germans, among others, are intent on forcing upon their southern brethren — can sound like a good idea, but might actually exacerbate the conditions it ostensibly ameliorates. One day, we might look back on cuts in public services and infrastructure during a downturn with the same disbelief with which today’s doctors recall the medieval medicine of deliberately cutting and bleeding the sick.
Thomas De Monchaux