Blog de Juan Fernández

De todo un poco, como en botica. Apuntes medioseculares, donde, por hablar, se habla hasta del gobierno. Este blog cuenta con la bendición de los siguientes santos: San Woody, San Humphrey, San Frank McCourt, Santa Almudena, Grande de España, patrona de los canadienses, y Santa Dorothy Parker. Borrachos y borrachas de sombra negra, abstenerse.

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lunes, diciembre 23, 2019

Política cuántica

Tal vez si aplicáramos a la política los principios de la física cuántica, como el de la superposición de los estados, todo sería más diáfano y comprensible. Así, sabríamos que gracias a la superposición de los estados, la verdad puede estar, no importa sus términos contradictorios, en dos sitios diferentes a la vez, digamos el Parlament de Barcelona y el Tribunal Supremo de Madrid. El president Torra puede estar al mismo tiempo habilitado e inhabilitado, Junqueras libre y en prisión y Puigdemont, en un más difícil todavía, como exiliado en Waterloo, como eurodiputado en Estrasburgo y como candidato presidencial en Barcelona. La ultraderecha puede ser a la vez un partido inconstitucional o constitucionalista, y lo mismo sirve para el independentismo, según la perspectiva del momento. Y nosotros mismos podemos estar, como el famoso gato de Schrödinger, vivos o muertos de asco y de risa. Al mismo tiempo.

jueves, diciembre 12, 2019

¿Dónde estabas entonces?

No me pregunten por qué, pero es escuchar a tanto converso paladín de las libertades, a tanto flamante constitucionalista irredento, a tanto estadista de verbo belfo denostando sin ambages a la turba malandrina y follonera, a alguna marquesa irrumpiendo valientemente con la bayoneta calada en el campo de batalla (lamentablemente tarde, porque la guerra acabó hace años), dispuestos a sacrificar su vida y su patrimonio con altura de miras, y es empezar a sonar en mi cabeza la canción de Miguel Ríos en que se pregunta: ¿dónde estabas entonces, cuando tanto te necesité?

jueves, diciembre 05, 2019

Cansancio

Si el XVIII fue el siglo de las luces, tal vez haya que convenir que el nuestro es el siglo del apagón y el sindiós. Mientras el planeta agoniza, en nuestros mares no deja decrecer la cosecha de cadáveres y la desigualdad escala a niveles insospechados, asistimos a un esperpento ferial: tipos que llevan toda la vida viviendo a cuerpo de rey de las mismas mamandurrias que critican con vigor castrense, trileros de alta alcurnia y opacas carreras dando credenciales de buena conducta patriótica, progresistas de yate impartiendo clases de ética desde cubierta mientras se broncean, plutócratas con sueldos astronómicos predicando la buena nueva de la austeridad para las clases populares, el noble pueblo llano mostrando su impudor racista y xenófobo en los estadios, partidos políticos anteponiendo sus intereses particulares a los sociales, un sistema educativo obsoleto y clasista, unas clases medias depauperadas agarrándose al clavo de la demagogia más primaria y canalla y la extensión de la sospecha sartriana de que el infierno siempre son los otros. Confieso que siento un asco infinito. Y el deseo, como Cernuda, de tomarme unas largas vacaciones allá lejos, donde habite el olvido.