Blog de Juan Fernández

De todo un poco, como en botica. Apuntes medioseculares, donde, por hablar, se habla hasta del gobierno. Este blog cuenta con la bendición de los siguientes santos: San Woody, San Humphrey, San Frank McCourt, Santa Almudena, Grande de España, patrona de los canadienses, y Santa Dorothy Parker. Borrachos y borrachas de sombra negra, abstenerse.

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jueves, mayo 05, 2011

De la vida social

Con la vida social me pasa como con el vino: suele ser muy agradable al tomarlo pero cualquier exceso te deja hecho unos zorros. Hace unos días cometí un exceso (social): fui a comer con un grupo numeroso. En cualquier grupo siempre hay alguien que lleva la voz cantante, y por lo general esa voz cantante da el cante. A las primeras de cambio, la voz cantante dio el cante, al preguntarle al camarero si era cubanito. No solo lo era, sino que quiso ajustarse a lo que, en su opinión, debía ser la actitud de un buen cubano: oye, mira, Raúl Castro es maricón, y está rodeado de maricones, ¿tú sabes? Y ser maricón es lo último. Lo último. Confieso que estuve en un tris de decirle que yo era maricón, solo por ver la cara que ponía (a los lectores más literales de este humilde blog les advierto de que mi orientación y vida sexual no forman parte de sus contenidos, y que se trata de una simple ironía). Menos mal que el arroz a banda era pasable y, lo que es más importante, iba de invitado.

2 Comments:

Anonymous La mujer de rojo said...

Ya somos dos, con el vino. ¿Una de Neruda? Espero tomarla algun dia...

VINO color de día,
vino color de noche,
vino con pies de púrpura
o sangre de topacio,
vino,
estrellado hijo
de la tierra,
vino, liso
como una espada de oro,
suave
como un desordenado terciopelo,
vino encaracolado
y suspendido,
amoroso,
marino,
nunca has cabido en una copa,
en un canto, en un hombre,
coral, gregario eres,
y cuando menos, mutuo.
A veces
te nutres de recuerdos
mortales,
en tu ola
vamos de tumba en tumba,
picapedrero de sepulcro helado,
y lloramos
lágrimas transitorias,
pero
tu hermoso
traje de primavera
es diferente,
el corazón sube a las ramas,
el viento mueve el día,
nada queda
dentro de tu alma inmóvil.
El vino
mueve la primavera,
crece como una planta la alegría,
caen muros,
peñascos,
se cierran los abismos,
nace el canto.
Oh tú, jarra de vino, en el desierto
con la sabrosa que amo,
dijo el viejo poeta.
Que el cántaro de vino
al beso del amor sume su beso.

Amor mio, de pronto
tu cadera
es la curva colmada
de la copa,
tu pecho es el racimo,
la luz del alcohol tu cabellera,
las uvas tus pezones,
tu ombligo sello puro
estampado en tu vientre de vasija,
y tu amor la cascada
de vino inextinguible,
la claridad que cae en mis sentidos,
el esplendor terrestre de la vida.

Pero no sólo amor,
beso quemante
o corazón quemado
eres, vino de vida,
sino
amistad de los seres, transparencia,
coro de disciplina,
abundancia de flores.
Amo sobre una mesa,
cuando se habla,
la luz de una botella
de inteligente vino.
Que lo beban,
que recuerden en cada
gota de oro
o copa de topacio
o cuchara de púrpura
que trabajó el otoño
hasta llenar de vino las vasijas
y aprenda el hombre oscuro,
en el ceremonial de su negocio,
a recordar la tierra y sus deberes,
a propagar el cántico del fruto.

19:58  
Anonymous Anónimo said...

No soy la alcaldesa, eh. Válgama Dios. Faltaría más.

20:01  

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