Blog de Juan Fernández

De todo un poco, como en botica. Apuntes medioseculares, donde, por hablar, se habla hasta del gobierno. Este blog cuenta con la bendición de los siguientes santos: San Woody, San Humphrey, San Frank McCourt, Santa Almudena, Grande de España, patrona de los canadienses, y Santa Dorothy Parker. Borrachos y borrachas de sombra negra, abstenerse.

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martes, agosto 05, 2008

Situaciones embarazosas

Entre mis muchas virtudes contrastadas está la de tener una facilidad pasmosa para meter la pata, pisar cuantos charcos me van apareciendo por el camino, ser un lenguaraz, un metomentodo, un, como me llamaba mi padre, cascarilla. En una ocasión, sin venir a cuento, y sin el más mínimo estudio demoscópico que lo avalase, le dije a mi profesor de autoescuela que el cien por cien de las secretarias se acostaban con sus jefes. Mi mujer es secretaria, me replicó. Me apresuré a bajar los porcentajes con la misma vertiginosidad con la que lo está haciendo en estos días la Bolsa. En otra, tuve la ocurrencia de referirme al diario El Mundo como el Inmundo. Mi marido es el subdirector, me advirtió la mujer con quien dialogaba. Lo era, en efecto: Javier Ortiz, mano derecha por aquel entonces del controvertido Pedro J. Alguien con un don como el mío no podía salir indemne de las aulas. Pero hoy prefiero referirme a algunas situaciones no sé si embarazosas o simplemente hilarantes. Una alumna de 2º de Bachillerato me puso en un examen que en el tercer verso había halitosis. Lo olí a conciencia, pero, ignoro si debido a una sinusitis, la verdad es que no percibí aroma alguno. Una madre me aclaró el motivo por el cual su hija sacaba malas notas, demandando comprensión: es que es un poco menopáusica. La criatura sólo tenía 13 años. Un alumno de 14, a la pregunta de cuánto medía el primer verso, escribió: nueve centímetros, aproximadamente. Y, finalmente, una compañera a quien le dije que me disponía a dar una clase de Literatura en el Bachillerato y que, hablando coloquialmente, ese día íbamos a trabajar con el amigo Luis Martín-Santos, me suplicó: hombre, habérmelo dicho; otra vez que lo traigas, avísame, me gusta mucho escucharle. No tuve agallas para decirle que lleva medio siglo en el más allá.

2 Comments:

Anonymous angela said...

Hoy ha dado usted una imagen graciosa, a veces es bueno reirse, por lo menos para mí, y la verdad, es que me he reido muchísimo , es terapeutico. Gracias

23:15  
Anonymous Anónimo said...

Creo que podriamos escribir un libro con todas las situaciones chocantes que se producen en el aula.
Suelo bromear bastante con mis alumn@s en clase y cuando descubro que alguien está ausente o creo que no se ha enterado de lo que les acabo de explicar les digo que vamos a subir el precio del audispray. Ell@s suelen reirme la gracia, pero en una ocasión una alumna lo trajo a clase con una nota de su madre que preguntaba si ese era bueno o si era mejor el junior.

09:03  

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