Blog de Juan Fernández

De todo un poco, como en botica. Apuntes medioseculares, donde, por hablar, se habla hasta del gobierno. Este blog cuenta con la bendición de los siguientes santos: San Woody, San Humphrey, San Frank McCourt, Santa Almudena, Grande de España, patrona de los canadienses, y Santa Dorothy Parker. Borrachos y borrachas de sombra negra, abstenerse.

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jueves, febrero 23, 2012

The Rubell Family Collection

Opinar acerca de una exposición tan heterogénea como esta,  es una ardua y arriesgada tarea. En la sala de la Fundación del Banco de Santander, conviven estilos y artistas dispares: el arte conceptual de Baldessari, el abstraccionismo de Cecily Brown, el collage de Day Jackson y el pop de Murakami, por citar solo algunos. Me limitaré, pues, a emitir un juicio global, obviamente satisfactorio. Si es cierto que un artista debe buscar como fin prioritario la emoción en el espectador, vive dios que hay muchos de ellos que lo consiguen. Lo de menos es que muchas de estas obras alcancen un valor sideral en el mercado, que ya sabemos que se rige por leyes que nada tienen que ver con el arte, y lo de más, que desde los solanas del vestíbulo, pasando por los gigantescos cuadros de Sert o las misceláneas afroamericanas de Jackson, uno va entrando progresivamente en un universo onírico y real a un tiempo, una cuarta dimensión donde lo figurativo y lo geométrico, lo concreto y lo abstracto, la utilización profusa de la acuarela y la sobriedad del gris, lo conceptual y lo intuitivo, van conformando una atmósfera que deja en suspenso los sentidos y la mirada agradecida. Formidablemente dispuesta, con abundante información, uno solo lamenta la discutible ubicación de los focos en algún cuadro. Si tuviese que intentar extraer un denominador común, diría que en muchos casos se muestra una realidad desvaída, con rostros difusos y figuras de contornos indefinidos, y que la geometría y su sintaxis se imponen a lo figurativo y a la imitación natural, como si estos brillantes creadores nos quisieran sugerir que las espaldas de Atlante ya no son lo que eran. Muy recomendable.

2 Comments:

Anonymous Joana said...

Després de la magnífica crítica que en fas, provoquqes en mí una doble sensació d'admiració-fustració originada per la imposibilitat de poder veure el meu deig satisfet. Si pogués m'hi preseentava ara mateix en l'exposició, però em pilla una mica lluny.

Moltes gràcies per les teues anàlisis sempre tan detallades i acurades.

Un plaer llegir-te

06:21  
Anonymous Anónimo said...

Lo de la emoción de Murakami no me lo dices en la calle. La imagen de la entrada es suya. Si trasladas el manga a las tres dimensiones (en lo que está especializado este artista-industrial japonés) obtienes unos aparatosos juguetes de una ramplonería tan grande que da vergüenza ajena. ¡Murakami al pilón! Maroto Sin Amoto

18:29  

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