Blog de Juan Fernández

De todo un poco, como en botica. Apuntes medioseculares, donde, por hablar, se habla hasta del gobierno. Este blog cuenta con la bendición de los siguientes santos: San Woody, San Humphrey, San Frank McCourt, Santa Almudena, Grande de España, patrona de los canadienses, y Santa Dorothy Parker. Borrachos y borrachas de sombra negra, abstenerse.

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viernes, noviembre 04, 2011

País

Aún recuerdo con pavor una intervención en el tabique nasal. Pocos días antes había leído la historia de un tipo que entró en el quirófano para ser operado de apendicitis y salió sin próstata. En mi caso, mientras yacía cubierto por una púdica bata de celulosa (imagino) bajo el foco, la enfermera (una monja) y el anestesista se enzarzaron en una bronca de tal calibre que creo que, de no darse la doble circunstancia de sexo y religión en la litigante, habría llegado a las manos. Así las cosas, cuando me percaté de que el anestesista se aprestaba a inyectarme la pócima, dije, con voz trémula: oiga, yo soy el del tabique. Viene esto a cuento porque ayer, mientras el yodo corría salvajemente por mis venas desde hacía una hora y me habían hecho una decena larga de radiografías, una enfermera (esta vez sin toca), se acerca y me dice: oiga, ¿podría contarnos por qué ha venido usted? Es que no conseguimos entender la letra del médico que le ha enviado. 

5 Comments:

Anonymous Itziar said...

jajajaja, parece de película de Woody Allen.

18:00  
Blogger Mares said...

Cuesta mucho tirar un tabique, es verdad, vamos, que entre derribar un tabique y una extracorporea yo me quedo con lo segundo, que es mucho más limpio.

¿No pensarás echarle la culpa a los galenos de su mala letra ? A ver, ¿quién se supone que debe enseñarles desde niños una correcta caligrafía?

Del incidente entre la enfermera (que espero que no se llamara sor Felisa) y el anestesiólogo, seguro que respondería a la necesidad incuestionable de que el paciente pase a la mesa de quirófano como Adám, sin avalorios, sin implantes, sin ropa interior...

De que te corra el Iodo por las venas el único peligro es que te conviertas en molusco bivalvo tipo ostra y empieces a formar en tu interior alguna perla pero todo sea por dar razón al dicho de quien tiene un amigo tiene un tesoro.
De que estes de vuelta... pues me alegro infinito.

18:22  
Anonymous Pénelope said...

Ay esos médicos de Madrid, si hubieran ido a un colegio Marista, seguro que usarían la cuadrícula frencesa.
He de reconocer que pese a todas las mil y una aberraciones que les he visto cometer, consiguen que sus alumnos tengan una caligradia Immaculada (qué menos), Ahora bien, faltaría saber si alguno de ellos la practica, o ha terminado por tirarse de los pelos o sublebarse con una huelga de lápices caídos.

18:23  
Anonymous Penélope said...

Y menos mal que no soy antigua aluna, que si no ya me estaban haciendo copiar FRANCESA, CALIGRAFÍA Y SUBLEVARSE cien veces.

Recuerdo que en una intervención con anestesia epidural acabé enterandome de las marcas maratonianas del anestesista y sus compañeros atletas, para posteriormente verme sumergida en una conversación de la que deduje que me dejaban un crucifijo en la zona abdominal. Cuando llegúe a la habitación lo primero que pedí fuer ver la herida, pero tuvo que pasar mucho tiempo hasta que me cercioré de que no me habían dejado tal recordatorio.
¡ Qué momentos! Creo que son de los que jamás se olvidan

18:43  
Blogger Juan Fernández Sánchez said...

Con los médicos uno mantiene una relación ambivalente: los temo y los necesito.

18:54  

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