Blog de Juan Fernández

De todo un poco, como en botica. Apuntes medioseculares, donde, por hablar, se habla hasta del gobierno. Este blog cuenta con la bendición de los siguientes santos: San Woody, San Humphrey, San Frank McCourt, Santa Almudena, Grande de España, patrona de los canadienses, y Santa Dorothy Parker. Borrachos y borrachas de sombra negra, abstenerse.

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lunes, septiembre 26, 2011

No habrá paz para los malvados

Ignoro por qué el mal goza de tanto prestigio entre la crítica cinematográfica, cómo es posible que hasta el fustigador Boyero se enternezca ante este tipo de películas, tal vez se trate del papel catártico, de la liberación del cabronazo que llevamos dentro (hay algunos que incluso fuera, en la epidermis), qué sé yo. El caso es que un producto como el que nos ocupa, de Enrique Urbizu, se ha alzado con el santo y la limosna de la mencionada crítica y el personal, yo el primero, hemos sucumbido al reclamo y hemos acudido en tropel a la sala de cine (en la que, coincidencias de la vida, me he vuelto a encontrar con Manuel Vicent, dicho sea de paso). En fin, confieso que a mí la película me parece bastante prescindible. El guion carece de coherencia, con un poli en horas bajas que recala en un puticlub de madrugada a tomarse un cubata de ron (con un chorrito de cocacola, como mandan los cánones del Averno) y abandona poco después el local después de haberse cargado a dos colombianos y a una lumi aborigen. A partir de ahí, el más absoluto de los desenfrenos, con un Coronado en el papel de Santos Trinidad con cara de no haberse tomado el Actimel esa mañana (barba de cuatro días, desgreñado, chupa de cuero y entrecejo fruncido), dedicado a la persecución de un grupo de traficantes que acaban resultando ser algo peor aún. Sí, ya sé, hay una cuidada estética tenebrista, corren alegremente la pólvora y la sangre, el vocabulario es pertinentemente soez, con tacos a tutiplén, insinuaciones sobre el pasado borrascoso del prota, un hermoso canto a la amistad y la lealtad, un malditismo de tres pares de cojones y un oportuno toque sociopolítico como trasfondo. Hay también varias incorrecciones gramaticales en el guion (preveer, el mismo arma) y las suficientes faltas de ortografía en los títulos de crédito como para suspender al responsable y hacerle repetir el bachillerato. En fin, me pareció una peli pretenciosa pero fallida, con un momento le llamaban Trinidad, cuando el poli, recortada en ristre, se dispone a empezar la balacera y grita: ¡rock & roll! Con un par.

1 Comments:

Anonymous Myself said...

Descartada :)

21:03  

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