Blog de Juan Fernández

De todo un poco, como en botica. Apuntes medioseculares, donde, por hablar, se habla hasta del gobierno. Este blog cuenta con la bendición de los siguientes santos: San Woody, San Humphrey, San Frank McCourt, Santa Almudena, Grande de España, patrona de los canadienses, y Santa Dorothy Parker. Borrachos y borrachas de sombra negra, abstenerse.

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martes, septiembre 13, 2011

La historia de Lucy Gault

En fin, será cosa de la edad, no lo descarto, pero es el caso que con reiterada frecuencia uno empieza a leer una novela y tiene una sensación de déjà vu, de cosa ya vista, y se empieza a preguntar qué coño le importan las inusitadas peripecias de los personajes, o advierte cómo un adjetivo (los adjetivos los carga el diablo) chirría, o cómo el autor recurre sin pudor a trucos del más básico de los talleres literarios. Por eso, cuando cae en sus manos una novela como la del irlandés William Trevor, se felicita por haber recuperado el placer de la lectura, el deseo de ocupar un espacio vacío para quedarte a solas con Lucy, Heloise, el capitán y el resto de personajes. Admira la capacidad de elipsis, la renuncia a la fácil explotación de los momentos culminantes, la elección de la sobriedad cuando la trama casi demanda alguna concesión a la galería. Y emociona comprobar cuántas vidas conocidas se reconocen en las de los protagonistas, nuestra torpeza o cobardía para no aceptar lo evidente, nuestra tendencia a refugiarnos en los lugares comunes y los callejones sin salida. Hay varios temas sobresalientes. Uno sería la fugacidad de lo eterno, la fragilidad de la cadena que simula ser férrea del ayer-hoy-mañana; otro sería la incomunicación, nuestra falta de habilidad para verbalizar o manifestar los afectos; un último, el eco de una sociedad crepuscular en el ámbito de una familia. Habla también de la piedad, que buena falta nos hace. La historia sorprende, conmueve y alecciona. ¿Qué más se puede pedir?

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

La verdad es que después de leerte apetece mucho leerlo.
No sé si se podrá leer en cualquier momento o se necesita una estabilidad emocional para que determinados temas no remuevan demasiado... si ya me dices que ayuda a reflexionar y que el regusto que deja al final es esperanzador, positivo y alegre, será mi próxima lectura seguro. Gracias por la recomendación.
Principessa

11:32  
Blogger Juan Fernández Sánchez said...

No, principessa, el final no es ni esperanzador, ni positivo ni alegre. Pero hay que leerlo. Un beso.

13:47  
Anonymous Anónimo said...

Ufff!!! habrá que dejarlo entonces en lista de espera... a ver si me dices uno tan divertido como Solar...(estoy por volvérmelo a leer).
Gracias por el beso
Principessa

14:40  

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